4. ESTADO DE EMERGENCIA EN EL HUALLAGA
¿HASTA CUÁNDO SEGUIREMOS SOPORTANDO?
“La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer.
La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer"
Antonio Gala.
Hace mes y medio recibí una invitación para participar en un conversatorio sobre la “Situación del Estado de emergencia en el Alto Huallaga” organizado por la Asociación Paz y Esperanza de Huánuco y el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de drogas (CEDRO). Lo recibí con mucha satisfacción porque es un tema de suma importancia para impulsar el desarrollo sostenible de la región y a falta de iniciativa de las autoridades de la provincia de Leoncio Prado consideré oportuno la generación de un espacio democrático de participación de la sociedad civil.
Busqué información en mis archivos físicos y virtuales para poder aportar con reflexiones, críticas y propuestas de solución. Contrario a la Hora Cabana (llegar cuando a uno le dé la gana), estuve a las diez de la mañana de acuerdo a la invitación. Allí pude saludar al Dr. Abraham Siles Vallejos, docente de la PUCP, quien era el responsable de la conducción del evento con fines de investigación. Tuve el honor de compartir con la Lic. Eva Falcón Tarazona (Ex regidora de la MPLP). Toda la parte organizativa estuvo bien, pero faltó lo más importante: mayor participación de la sociedad civil, no sé si fue por falta de difusión o porque los organizadores han perdido capacidad de convocatoria. Lo cierto es que había cerca de veinte personas, a quienes, en su momento los felicité por su interés en este tema vital para el desarrollo de la provincia de Leoncio Prado y por extensión el Alto Huallaga.
El Dr. Abraham Siles ilustró a los presentes sobre la TRANSITORIEDAD de la Ley de Emergencia, pero que en el Alto Huallaga se había hecho una costumbre la continuidad de esta medida antidemocrática en los últimos seis años. Nos ilustró el uso de esta medida en diferentes épocas de nuestra historia republicana. Por ejemplo, la concentración del poder, suspensión de derechos, intervención de las Fuerzas Armadas y/o Policiales. Entonces, empecé a reflexionar sobre la condición “cosmopolita” de Tingo María, la indiferencia de sus autoridades políticas, dirigentes de organizaciones sociales y empresariales; ¿Acaso no era importante este evento de socialización del Estado de Emergencia? ¿Acaso no es un tema que nos permitiría asumir actitudes democráticas para demandar la eliminación del Estado de Emergencia para favorecer la inversión privada y el incremento del turismo?
De antemano, en mi sala de lectura, ya había revisado el Decreto Supremo 098-2005-PCM refrendado por el Presidente Alejandro Toledo, siendo el único motivo “los actos contrarios al orden interno que afecta el normal desenvolvimiento de las actividades de la población…” y de acuerdo al contexto social de aquella época se refería exclusivamente a los problemas de la violencia social. Posteriormente, cada sesenta días era renovado el Estado de emergencia, siendo contrario a su TRANSITORIEDAD, haciéndose una costumbre por parte del Poder Ejecutivo. Con el cambio de gobierno, el presidente Alan García continúa con el mismo procedimiento porque “subsisten las condiciones que determinaron su declaratoria…”
Con la bonanza económica, debido a los altos precios internacionales de los minerales que han favorecido al país; y en nuestra región los altos precios del cacao y café han generado actividades lícitas en el campo; a estas condiciones, se le añade los altos precios del arroz. Siendo éstas, las principales actividades agropecuarias del Alto Huallaga que permiten mejorar los ingresos de los agricultores. Con estas nuevas condiciones se ve reducido el conflicto social generado por los remanentes senderistas; generándose opiniones favorables de la prensa. También de algunos políticos oportunistas de pronunciarse a favor de la eliminación del Estado de emergencia, pero sólo lo hacen cuando vienen de visita a Tingo María, porque no existe documento alguno en el Congreso de la República sobre alguna petición formal para restablecer la democracia en la región.
Con el nuevo gobierno del presidente Ollanta Humala, quien estuvo apoyado por los cocaleros del Alto Huallaga, la población esperaba que por iniciativa propia del gobierno nacionalista se elimine el Estado de emergencia, sin embargo, según mi apreciación, se ha continuado la prórroga en situaciones de permanencia para los próximos años y tal vez exceda el mandado presidencial, porque las razones que motivan el Estado de emergencia se han incrementado en: 1. El Terrorismo 2. El Tráfico ilícito de drogas 3. El sembrío ilegal de la hoja de coca, con el agravante de ser la principal actividad a la que se dedica la población del Alto Huallaga. Esto significa, que tenemos Estado de emergencia para rato, si es que aceptamos la irresponsabilidad del Estado de no solucionar estos problemas.
Como propuesta, insisto en decisiones políticas que son conocidas pero que es bueno volver a insistir con mayores argumentos: La mayoría de las acciones subversivas se han presentado en el distrito de José Crespo y Castillo, lugar que originariamente era la sede del Proyecto Especial Alto Huallaga y que además el Frente Policial Huallaga debería haberse instalado desde el inicio de su desplazamiento a la zona. Debemos entender que el Distrito de José Crespo y Castillo reúne todas las condiciones para ser provincia y considero que es decisión política del Presidente de la República lo que falta, porque significaría mayor presencia del Estado.
En el Plan Estratégico que han propuesto los productores de la hoja de coca del valle de Monzón solicitan la creación de la provincia de Monzón, de igual manera significa mayor presencia del Estado, si a ello le agregamos las carreteras de acceso, energía eléctrica, telecomunicación, cultivos alternativos… prácticamente se estaría desplazando a personas vinculadas con el narcotráfico y como consecuencia se alejaría el problema social de nuestra región.
Tanto el Decreto Supremo Nº 078-2011-PCM como el Decreto Supremo Nº 087-2011-PCM han sido firmados por el Presidente Ollanta Humala y la Primera Vicepresidente Marisol Espinoza, siendo contrarios al sentir de los pobladores del Alto Huallaga, esta situación de emergencia frena iniciativas y participación de la sociedad civil, pero que en plena vigencia de la democracia sería de manera exponencial.
El Estado de emergencia es una medida transitoria y no puede hacerse permanente porque aparte de estar privando los derechos fundamentales de las personas que vivimos en el Alto Huallaga se está afectando el turismo y la inversión privada, causando temor en personas nacionales o extranjeras que desean conocer este lugar paradisiaco que nos ha brindado la naturaleza y pareciera que el Estado estaría evidenciando la falta de una política coherente de desarrollo regional.
Finalmente, quisiera recordar que en la provincia de Leoncio Prado somos miles los trabajadores que nos dedicamos a actividades empresariales, educativas, cultivos lícitos, existen empleados públicos de los diversos sectores; tenemos niños, adolescentes y jóvenes que merecen una sociedad democrática con oportunidades para su realización como ciudadanos al servicio del país. Queda en manos de nuestras organizaciones sociales y empresariales retomar esa iniciativa.
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