2. ABUSO DE PODER O IGNORANCIA EN UNIVERSIDADES PARTICULARES DE LA REGIÓN
Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar
una ofensa, sabe amar" Mahatma Gandhi.
Ejerzo la labor de docente universitario desde hace cuatro años, con mucho entusiasmo y dedicación en una Universidad Católica. Allí recibo algo más valioso que el dinero, la confianza y el aprecio de sus autoridades, colegas y estudiantes, por mi compromiso de enseñar diversas asignaturas vinculadas con la Ética y el comportamiento humano. Mis alumnos generalmente proceden de estratos sociales C, D y E quienes buscan una oportunidad para lograr su desarrollo humano. Soy consciente de ello y pongo mucho énfasis en temas de resiliencia, superación, emprendimiento y práctica de valores. Lo más interesante de mi responsabilidad docente es la enseñanza a partir del ejemplo.
La prédica del ejemplo a partir del espejo docente me ha significado obtener un gran reconocimiento moral (legal en algunas ocasiones) en Aucayacu y Tingo María. Como docente a tiempo parcial me identifico con la superación de los estudiantes y gozo de la libertad de mi tiempo ajeno a la enseñanza, porque las autoridades de esta universidad así lo entienden. Creo que es lo correcto.
Por razones que considero de reconocimiento a la calidad profesional fui invitado para enseñar a otra universidad particular. Imagínense la oportunidad de estar reunido con más estudiantes universitarios que necesitan “un ejemplo viviente de superación y práctica de valores” en una región en donde abundan casos de abuso de autoridad, nepotismo, corrupción, acoso, pésimos ejemplos de “docentes universitarios” que no se dedican a la vida académica ni a la investigación; en un entorno social donde hay presencia del narcotráfico y violencia social (obstáculos de la educación).
Que gran oportunidad tuve (hablo en tiempo pasado por que hoy recibí la noticia que he sido separado de esta universidad, porque dicen que enseño en otra universidad) durante dos años hice lo que sé hacer con dedicación, entrega y enseñanza permanente de la “Pedagogía del ejemplo” algo muy valioso que la mayoría de docentes en general (nivel básico y universitario) han dejado de practicar, aún cuando es una de las mejores formas de enseñar y dejar huellas de nuestras enseñanzas.
Reflexionando como cualquier ser humano y aplicando mis conocimientos sobre la empatía, me puse en la condición de las autoridades que decidieron mi separación y logré entender el nivel de conciencia que practican. Según la visión holista existen niveles de conciencia, personal, comunal, social, planetario y cósmico. Entendí que estas autoridades tienen el nivel elemental y primario que es el nivel personal: egoísta, manipulador, personalista, autoritario, verticalista, ver su propio beneficio, aprovecharse de la necesidad de los docentes. Qué tal decepción de haber tenido esta clase de autoridades universitarias.
Me pregunté, desde el punto de vista moral ¿Estoy en falta? ¿Acaso soy desleal con las dos universidades? Entonces, bajando al nivel de conciencia personal para entender esta situación me respondí: En la primera universidad enseño en el turno de la noche y tengo mi libertad profesional expresa y respaldada por las autoridades que reconocen que me dedico a tiempo parcial. En la otra universidad enseño en las mañanas y algunas horas en la tarde, soy docente contratado por horas y no tengo ningún compromiso de exclusividad, ni me pagan por ello.
Hablando en términos económicos, que es la parte que menos me interesa, porque en mi vida empresarial tengo el éxito suficiente, aclaro, si me mantuviera en el nivel de conciencia personal, no aceptaría diez nuevos soles por una hora académica, por ser indigno e insultante para cualquier profesional del país. Es por mi condición de docente con nivel de conciencia superior (social) y vocación de servicio, que acepto toda oportunidad académica para dejar huellas sobre la importancia de la educación y motivar a los estudiantes a lograr el desarrollo humano a partir de su realidad social, una sociedad altamente competitiva, injusta e inhumana.
El adquirir mayor conocimiento me convierte en un docente globalizado y sin fronteras, un docente que puede ir por las diversas universidades de la región y del país y tal vez del mundo para realizar mi tarea de formador de una nueva sociedad en donde prime el desarrollo humano a través de la enseñanza axiológica, cognitiva y emotiva.
Este puntapié inmerecido pondrá a prueba a los estudiantes que recibieron mis enseñanzas y a los docentes con horas de contrato que conocen de mi trayectoria. Como dijera Manuel González Prada respecto a las causas de la derrota de la guerra con Chile, pondrán a prueba su “resignación y espíritu de servidumbre” y seguirán esperando su turno para cuando tengan ofertas laborales en otras universidades.
La modernidad exige autoridades modernas y globalizadas que sepan lo que significa la responsabilidad social de las organizaciones como la manera correcta de gozar del aprecio y respaldo de la sociedad. Esta responsabilidad que empieza por brindar servicios de calidad a partir de docentes calificados que deben percibir sueldos dignos para ser académicos, investigadores y realizar publicaciones, esencia fundamental de la vida universitaria.
Aprovecharé mi tiempo libre para dedicarme a mis dos tesis de pregrado y cuatro tesis de postgrado; para intentar alcanzar a mi modelo español que posee cinco doctorados y ser ejemplo de nuestra juventud, que necesita creer en la educación y tener ejemplos vivos de superación a partir del estudio y trabajo en un mundo globalizado y sin fronteras.
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