3. EDUCACIÓN PÚBLICA Y PRIVADA: LECCIONES
PARA UN RESULTADO DIFERENTE
"El nivel cultural de los pueblos se mide con el trato que le dan a sus maestros" RFGH.
Los últimos resultados de la Prueba PISA del 2009 muestran que ocupamos el puesto 63º de un total de 65 países evaluados. En la anterior evaluación del año 2000 quedamos en el puesto 43º (último lugar). Según expertos en educación que maquillan los resultados y nos hacen creer que “De hecho hay una mejora. Hemos obtenido 43 puntos más que en la prueba del 2000 y la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha informado que, comparando ambos resultados, el Perú es el país que más ha mejorado en la materia en el lapso de nueve años” sostiene el ex Ministro de Educación José Chang, en entrevista para el Diario El Comercio del 07de diciembre del 2010.
Qué consuelo estar entre los últimos (seguimos coleros) a pesar del buen deseo de mejorar la calidad educativa, pero sin la intención de invertir mayor presupuesto en favor del sector educación. No suena lógico, porque realmente no hay voluntad (todavía no termina el gobierno aprista) de cumplir con las normas legales aprobadas por el mismo Presidente de la República , tal como se menciona en la Resolución Suprema Nº 001-2007-ED firmada por el Dr. Alan García, en donde se aprueba el Proyecto Educativo Nacional al 2021, en donde se establece el “Incremento sostenido del presupuesto educativo hasta alcanzar no menos del 6% del PBI el año 2012, estableciendo una secuencia de crecimiento anual que así lo permita” (Proyecto Educativo Nacional al 2021).
El Estado, (gobierno del Presidente Fujimori) desobligándose de su responsabilidad y siguiendo la política de libre mercado, mediante Decreto Legislativo Nº 882, Ley de Promoción de la Inversión en Educación, ha abierto la posibilidad empresarial para que el sector privado invierta en educación. Los resultados internacionales evidencian que estamos peor que antes. Las condiciones laborales de los docentes en las instituciones educativas particulares se han pauperizado a extremos increíbles: dos nuevos soles con cincuenta céntimos por hora académica, algunos promotores “generosos” pagan cinco nuevos soles a docentes que necesitan una oportunidad laboral, pero que definitivamente con esos ingresos no se puede hablar de calidad educativa en la educación particular.
Si a esta situación de abuso y aprovechamiento de la necesidad de los docentes le añadimos la “generosidad” de algunas universidades particulares que se muestran exitosas, porque con la plusvalía obtenida a costa de los docentes contratados, a diez nuevos soles la hora académica, han logrado incrementar su patrimonio, desconociendo el significado de la Responsabilidad Social de las Organizaciones en los aspectos económico, social y ambiental. Entonces, entenderemos por qué abundan las carreras humanistas (carreras de tiza y pizarra) en vez de las ingenierías que el país necesita; y a pesar de no necesitar laboratorios podemos afirmar que la calidad educativa que imparten es cuestionable y se evidencian por los resultados del Ranking universitario del 2007 de la ANR. Me parece que es una verdad generalizada en provincias.
Frente a esta situación de lucro, despreocupación por la calidad educativa y explotación de los docentes del nivel básico y superior, me permito plantear y exigir al nuevo gobierno “Nacionalista” la modificación del artículo 6º del D. Leg. 882 que literalmente dice: “El personal docente y los trabajadores administrativos de las Instituciones Educativas Particulares, bajo relación de dependencia, se rigen exclusivamente por las normas del régimen laboral de la actividad privada”.
Por este otro que dignifica a los docentes de educación básica y superior: “El personal docente y los trabajadores administrativos de las Instituciones Educativas Particulares, bajo relación de dependencia, percibirán una remuneración igual o superior a lo que paga el Ministerio de Educación y las universidades Nacionales a sus docentes”.
Aplicando el significado de Responsabilidad Social, en el caso de las instituciones educativas privadas, sugiero a los padres de familia en aras de buscar la verdadera calidad educativa para sus hijos, que antes de matricularlos pregunten: ¿Cuánto le pagan al profesor que va a enseñar a mi hijo? ¿Cuál es la calidad profesional del docente que se hará cargo de mi hijo? ¿Cuáles son los ambientes en dónde estudiarán nuestros hijos? Si las respuestas son positivas y de respeto a la dignidad del docente, entonces podemos tomar una decisión favorable, caso contrario, podemos reconocer y rechazar a personas que lejos de ayudar a mejorar la calidad educativa, están aprovechándose de nuestra buena fe.
Concluyendo con nuestra percepción de la inversión privada en educación: ¿Queremos calidad educativa? Sí. ¿Deben contar con infraestructura adecuada? Sí. ¿Se necesitan laboratorios de prácticas? Sí. ¿Se necesita capacitación docente? Sí. ¿Los docentes deben percibir remuneraciones dignas? Sí. Entonces y sólo entonces podemos exigir el compromiso docente y la dedicación exclusiva para obtener resultados de calidad.
En cuanto a la inversión en Educación por parte del Estado, en la última década el promedio ha sido el 3 % del PBI, reflejando las incoherencias de la inversión, a pesar de las recomendaciones del Consejo Nacional de la Educación y el Acuerdo Nacional que tienen como sustento la Ley 28044 aprobado en el 2003 por el Presidente Alejandro Toledo y que literalmente expresa: “Artículo 83°.- Financiamiento de la educación. El financiamiento de la educación comprende los recursos financieros destinados a obtener y contar con los recursos humanos, materiales, tecnológicos y servicios necesarios para satisfacer las necesidades educativas de la población, haciendo cada vez más eficiente y equitativa su distribución y utilización. Anualmente, el Estado destina no menos del 6% del Producto Bruto Interno a la educación estatal. La inversión por alumno se incremente a precios constantes”.
Existe una razón fundamental para que el nuevo gobierno corrija los errores del Estado y aprenda de las experiencias de Finlandia y Corea: ambos países ocupan los primeros lugares en calidad educativa en el mundo invirtiendo el 6 % del PBI y teniendo la responsabilidad del 99 % de la Educación , lo que significa lo opuesto de lo que se está haciendo en el Perú: apertura de instituciones educativas particulares carentes de interés por el desarrollo humano y social.
A mi entender, los peruanos debemos esperar la decisión política del Presidente Ollanta y exigir que cumpla su promesa electoral de invertir el 6 % del PBI en educación para mejorar la calidad educativa y orientar el retorno de los alumnos de las instituciones educativas particulares a la educación pública gratuita y de calidad. Es un Derecho humano que el gobierno tiene que hacer respetar en favor de todos los peruanos.
Finalmente, el Plan de gobierno de Gana Perú menciona “…llevar a cabo una Revolución Educativa. Necesitamos completar la cobertura pendiente y elevar de manera drástica la calidad del servicio educativo que se brinda”. Colegas profesores ¡Defendamos la dignidad de los maestros del Perú!
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