9. RELACIÓN DE LA EDUCACIÓN
Y LA POBREZA EN EL PERÚ
"El amor, para que sea auténtico, debe costarnos"
Madre Teresa de Calcuta.
1. INTRODUCCIÓN
Según el Programa Internacional para le Evaluación de Estudiantes (PISA) y organizada por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) nuestro país ocupa el último lugar (puesto 41) en comprensión lectora, matemáticas y Ciencias con 952 puntos acumulados; a 53 puntos de Brasil, que ocupa el penúltimo lugar.
Lo que evidencia un descuido del Estado por la educación, a pesar de los esfuerzos que realiza, entre otros, la expedición de una nueva Ley de ingreso a la carrera pública magisterial, capacitación docente, Plan Lector, distribución de textos, computadoras personales a docentes y alumnos.
Nuestra preocupación es que a pesar de contar con educación gratuita en el nivel inicial, primaria, secundaria y superior, la población peruana continúa en situación de pobreza. Como investigadores en temas educativos debemos buscar respuestas que revaloren la educación y el Estado se interese en mejorar la calidad educativa para revertir los resultados de las pruebas PISA.
Sin embargo hay otros factores internos y externos de la institución educativa que dificultan mejorar la calidad educativa, siendo el más importante el problema socio económico en los estratos populares, debido a la situación de pobreza que genera mala alimentación, desnutrición crónica, raquitismo, pérdida de la capacidad de retención y aprendizaje, desintegración familiar, falta de materiales educativos, etc.
“Es importante profundizar la investigación sobre el problema de la pobreza no sólo por el hecho de que actualmente más de la mitad de la población peruana está en tal situación, sino, porque tal grado de pobreza está poniendo en peligro la sostenibilidad o viabilidad de nuestro país hacia una estado de desarrollo o crecimiento económico armónico y sólido en el tiempo” (LEON, 2003:2).
2. DESARROLLO
En un estudio sobre la pobreza efectuado por el Departamento del Sector Social del BCRP (1998) se muestra con bastante claridad la relación directa existente entre el nivel de pobreza (aspecto relacionado de alguna manera con el nivel de ingreso) y la tasa de analfabetismo que a su vez es una variable intermediaria del nivel educativo.
La pobreza en el Perú no es un problema reciente; en 1970 había un 50% de la población en estado de pobreza. En 1991, la cifra bordeaba el 55.3% (Cuánto SA 1991).
A partir de 1993, se tienen tasas positivas de crecimiento del PBI, paralelamente se ha observado una ligera disminución en la magnitud de la pobreza. El INEI, en base a la Encuesta Nacional de Hogares del cuarto trimestre de 1995, nos presenta la cifra de 45.3% como el “verdadero” porcentaje de la población peruana en estado de pobreza, la extrema pobreza comprendería al 19.3% de la población.
Se puede apreciar que la población pobre está concentrada en las zonas rurales, en esta área geográfica el 59.8% de la población es pobre, mientras que en las zonas urbanas lo es el 37.4%. Si se profundiza el examen en las zonas rurales se observa, que en la sierra rural el asunto es mucho más dramático: el 63.9% de la población está en la situación de pobreza (3 millones 483 mil personas), en tanto que el 41.6% se encuentra en estado de pobreza extrema representando este porcentaje el más alto si se compara con otras subregiones.
Según el INEI (2000) en su publicación del libro La educación y la circularidad de la pobreza, considera que uno de los principales elementos explicativos de la pobreza es el bajo nivel educativo y que el atraso escolar respecto de la edad normativa, es un fenómeno social que afecta a pobres y no pobres, la recomposición de los sucesivos estratos de no pobres y pobres, es acompañada por una movilidad social parcial entre los miembros de tales estratos. Movilidad social amparada en el factor educación, en la cual los individuos poco educados del estrato no pobre por el atraso escolar en su etapa de estudiantes; posteriormente, cuando adultos, pasan a formar parte del estrato pobre. En el lado positivo de la movilidad social, conjuntamente con otros factores, la educación es un fuerte determinante del ascenso social de aquellos individuos adecuadamente educados del estrato pobre.
Desde el punto de vista teórico hay ciertas teorías que son marcos conceptuales que interpretan el papel de la educación en relación con la pobreza:
La teoría del capital humano, considera a la pobreza como un fenómeno que ocurre porque las personas no han adquirido las habilidades cognitivas básicas para ser exitosas en el mundo. Por tanto, basta con educarlas, darles acceso a la escuela o proporcionarles compensaciones educacionales, y así se disminuirán al mínimo las probabilidades de “recaer” en la pobreza.
La teoría de la elección racional, se basa en la crítica del “estado de bienestar” proveedor de educación para todos. No modifica los supuestos liberales acerca de la educación como mecanismo de superación de la pobreza, pero traslada el peso de la acción al individuo y plantea un giro en la política educativa. El centro es ahora que los ciudadanos elijan cómo gastar sus impuestos en educación.
La teoría social-demócrata, este enfoque es en realidad una versión modificada de la teoría del capital humano. Privilegia la acción gubernamental para proporcionar educación, al mismo tiempo que la acción ciudadana para vigilar la eficiencia y la igualdad de oportunidades. El centro de esta propuesta, siempre en el supuesto de que educar contribuya a eliminar la pobreza, es vincular la libertad de elegir el cómo, el dónde y el cuándo de la educación, con la obligación del estado de ofrecer educación pública suficiente para que nadie quede sin oportunidad.
La teoría marxista, considera la educación como una actividad dirigida a mantener la estructura social de clases y de poder. La educación está al servicio y en función de la clase en el poder, para reproducir la estructura dominante que garantiza a dicha clase mantenerse en el poder. Estos fundamentos generaron una variante en la cual se concedía cierta capacidad de la educación para la transformación social, siempre y cuando se efectuara con autonomía del Estado y se desarrollara para concientizar, para emancipar, o incluso para organizar la lucha contra-hegemónica. Basándose en estos planteamientos surge la “necesidad” de ofrecer educación “alternativa” desde actores sociales no estatales, independientes, para formar actores “emergentes” capaces de preparar y realizar el cambio social.
3. CONCLUSIONES
Frente a la información teórica obtenida y considerando nuestra realidad socioeconómica presentamos las siguientes conclusiones:
1º El capital humano está permitiendo la obtención de mayor cultura en nuestra población, debido a la masificación de las carreras profesionales liberales que ofrecen las universidades, especialmente las particulares, pero en la parte fundamental de conseguir empleo es sumamente difícil. Esta realidad genera frustración en las clases populares que buscan la superación a través del estudio.
2º Ante la proliferación de profesionales no vinculados al aparato productivo que tiene como soporte a nuestra economía (minería, pesca y agricultura) algunas personas intentan salir de la pobreza mediante la elección racional de una profesión que le garantice un puesto de trabajo, como son las carreras técnicas y las ingenierías productivas.
3º En cuanto a la responsabilidad del Estado de invertir el 6 % del PBI en educación, la sociedad peruana, mediante el empleo de los diferentes medios que nos permite la democracia debemos exigir que brinde una educación gratuita y de calidad que responda a las necesidades del país.
4º Fortalecer las democracia para lograr mayor participación de la sociedad civil en la planificación del desarrollo local, regional y nacional.
5º Que el Ministerio de Educación envíe a la zona rural docentes con vocación y mejores calificados para impartir la educación básica.
6º Que el Estado invierta en infraestructura básica, preferentemente en la zona rural, para mejorar la calidad de vida de la población (agua, desagüe, luz, carreteras, escuelas, postas médicas).
7º Que se modifique el programa Juntos por trabajos eventuales a favor de las propias comunidades de los beneficiarios, para evitar el asistencialismo del Estado que es contrario a la dignidad humana y la Constitución Política del Perú. Porque el trabajo dignifica al hombre y el estudio lo ennoblece.
8º Que el Ministerio de Vivienda invierta en un programa masivo de construcción de viviendas para sectores populares, en las capitales de distritos, de todo el país y que puedan ser financiados para retornar la inversión del Estado.
9º Que la educación básica culmine con una calificación técnica vinculada al sector productivo agropecuario, industrial, salud, artesanal, pesquería, minería, etc.
10º Que en la formación de los alumnos de la educación básica y profesional se incorporen temas vinculados a ser emprendedores y la creación del propio empleo como alternativa para enfrentar la pobreza.
Finalmente como docente preocupado por el futuro de la población peruana comparto la siguiente expresión de la maestra Silvia Schmelkes:
“Difícilmente los que nos dedicamos a la educación estamos dispuestos a aceptar que la educación es impotente frente a la pobreza; difícilmente accedemos a admitir que la actividad educativa carece de la capacidad de contribuir a la creación de una sociedad más justa, a la formación de individuos autónomos, creativos y participativos y al mejoramiento del nivel de vida de la colectividad social en la que se encuentran insertos los beneficiarios del hecho educativo”.
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