domingo, 5 de agosto de 2012

I. DESARROLLO SOSTENIBLE 01

1. REGIÓN AUTÓNOMA DEL ALTO HUALLAGA
PARA EL DESARROLLO DE TINGO MARÍA

“Todos  tenemos sueños, pero esos sueños pertenecen
a quienes los hacen realidad” RFGH.

Mis veinte años de haber vivido en Aucayacu, me han servido para conocer el potencial que tiene como zona agrícola y ganadera por excelencia. El gobierno central también valoró esta cualidad de mi pequeño gran país, porque en el año 2001 se creó el Proyecto Especial Alto Huallaga con sede en Aucayacu y por los problemas sociales se replegó a Tingo María.

Qué mejor evidencia de la importancia de Aucayacu, Corazón del Alto Huallaga, paraíso natural que fue la despensa de la región y de la capital de la república de plátanos, maíz, arroz, cítricos, papaya, café, té, cacao, coca también  y otros cultivos; así como las ganaderías y la extracción de madera. Todo esto lo viví en la década del 80 y recogí las experiencias de mi gran amigo Walter Gómez, ingeniero agrónomo ejemplar, dedicado a los cultivos legales, en otros tiempos asesoraba a los agricultores por ser trabajador del Ministerio de Agricultura. En la actualidad sigue haciendo lo mismo porque es su vocación, aún cuando no haya retribución económica de por medio. Un ingeniero agrónomo que admiro y aprecio por su calidad humana.

Con él soñábamos la creación de la provincia de José Crespo y Castillo, él fue el que me dio a conocer que la producción del cacao en Tingo María incluye producción de nuestro distrito, en aquel entonces había transferencia de recursos a los gobiernos locales por concepto de CERTEX. Con esta información logré que la Municipalidad distrital de José Crespo y Castillo reciba parte de ese dinero que la Municipalidad provincial se beneficiaba sola.

También compartí con un gran visionario y soñador, otro gran personaje de Aucayacu, Segundo Ramos, ex alcalde, ciudadano valiente que ponía el pecho para defender la democracia y autonomía de nuestro distrito, debido a los problemas sociales que ocasionaba la subversión, la Municipalidad provincial de Leoncio Prado administraba nuestra municipalidad distrital. Con él estudiábamos los planos de la provincia y las posibles integraciones para formar la región del Alto Huallaga, aún cuando su sueño de topógrafo experimentado era la construcción de una carretera que nos una a Iquitos. Ya que como aucayaquino sabemos que nuestro distrito colinda con la Región Loreto en la parte nororiental.

En el gobierno de Enrique Bruckmann se hicieron gestiones para la creación de la provincia de José Crespo y Castillo (1980), pero los memoriales no eran suficientes. Posteriormente nos tocó vivir épocas de violencia social con la fuerte presencia de Sendero Luminoso en el Alto Huallaga, en donde la supervivencia era lo fundamental.

En la visita histórica del Presidente Fujimori a Aucayacu, para fortalecer nuestro espíritu democrático en medio de una guerra cruel y de terror, recordando que su visita fue para demostrar que el gobierno tenía el control del valle Alto Huallaga, bastión del terrorismo, debido a una incursión senderista a la ciudad y enfrentamiento con soldados de la Base Militar que tuvo repercusión mundial.

El pueblo reunido espontáneamente, al enterarnos de la visita del Presidente de la República, en menos de media hora estábamos en la Plaza de Armas coreando y demandando la creación de la provincia de José Crespo y Castillo luego que el Presidente. Fujimori al ver una ciudad grande y una gran multitud dijera “Casi digo provincia…” reconociendo que tenemos todos los requisitos para ser una ciudad capital de provincia.

En cada periodo electoral los candidatos ofrecían la creación de nuestra provincia, desde Armando Césare, hasta el último alcalde Wilder Miranda. Han pasado treinta años y no hemos avanzado casi nada.

Cuando llegué a Tingo María, escuché con atención a los visionarios de nuestro desarrollo, entre ellos a Carlos Castro, Tomislavo Zevevich, José Olivera, Yané Leví y Marco Tijero. Me interesé por estas propuestas incipientes, pero válidas para sembrar en la conciencia de cada ciudadano tingalés la posibilidad de luchar por una región autónoma que nos permita contar con mayores recursos económicos y mayor presencia del Estado, razón por la cual me convenzo que ese es el camino que tenemos que seguir.

La creación de la Región Autónoma del Alto Huallaga, significa la creación de la provincia de José Crespo y Castillo, la provincia de Monzón y la integración de la provincia de Puerto Inca, que a su vez significa la creación de nuevos distritos en cada provincia. Además de ello la delimitación de nuestra región a partir de Carpish límite natural de la Sierra y la Selva para dignificar la expresión “Tingo María, Puerta de la Amazonía”. Todo el territorio de nuestra región debe desprenderse de la Región Huánuco para facilitar el proceso de creación. Con los años y de acuerdo al interés de otras provincias podemos fortalecernos, por ejemplo, el interés que pueda tener la provincia de Tocache o la provincia de Padre Abad.

No sería tan descabellado que dentro de los fundamentos de la creación de nuestra región y por decisión política del Gobierno Central, se considere las miles de personas que han ofrendado su vida en defensa de la democracia, de haber permanecido cultivando sus tierras, de haber sido víctimas inocentes de una guerra en donde nos encontrábamos entre dos fuegos. El gobierno, por recomendaciones de la Comisión de la Verdad está realizando REPARACIONES COLECTIVAS, qué mejor reparación colectiva de justicia y respeto a quienes hemos vivido años de terror y muerte: Nuestra autonomía, que significa vivir en democracia, eliminar el Estado de Emergencia, fruto del olvido de nuestros pueblos por parte del gobierno, todo se irá revirtiendo con mayores recursos en favor del desarrollo integral de los pueblos amazónicos que intentamos integrar.

A pesar de tener un presidente de la Región Huánuco, que dice ser tingalés y que le interesa nuestro desarrollo, para el presente año sólo recibiremos migajas del presupuesto regional. Por lo que necesitamos de nuestra autonomía para contar con presupuesto permanente que nos corresponderá como región autónoma para superar esta injusticia histórica de dependencia de la buena voluntad de la clase política huanuqueña.

Necesitamos recursos para infraestructura vial, la construcción de la carretera de la margen izquierda del río Huallaga de Castillo Grande a La Morada, la construcción de la carretera que nos une a la región Ancash, el aeropuerto, el Parque industrial, puentes sobre el río Huallaga en Tingo María y Aucayacu, atender con infraestructura básica a los principales sectores abandonados: Agricultura, Salud, Educación, Vivienda, Transporte e Industria. El cambio de cultivo de la coca por el cacao y el café, sin descuidar otros cultivos como el arroz, plátano, papaya, cítricos, ganadería, piscigranjas; incrementando nuestra pequeña industria, todo ello para generar un ambiente social de trabajo que genere confianza a la inversión extranjera. Todo es posible si empezamos a fortalecer la democracia en nuestro valle del Alto Huallaga.

Tingo María será la capital de la futura región autónoma del Alto Huallaga, por su ubicación estratégica y de fácil accesibilidad desde Lima, Huancayo, Pasco y Huánuco por la Carretera Central. Desde ciudades de la región San Martín como Tarapoto, Moyobamba, Juanjuí y Tocache por la Carretera Fernando Belaunde Terry. Y desde Pucallpa por la carretera Federico Basadre. Sin embargo, los sueños son solo eso: sueños, hasta que juntos empecemos a hacer realidad ese sueño.

Como dijera Manuel González Prada: “El porvenir nos debe una victoria”, yo creo que “el gobierno del Presidente electo, Ollanta Humala, nos debe la creación política de la Región del Alto Huallaga” por el respaldo mayoritario de nuestros pueblos a su candidatura. Entonces, debemos prepararnos para su próxima visita a Tingo María para pedir a una sola voz nuestra autonomía regional, por la trascendencia política, administrativa y económica que significa en favor de nuestros pueblos amazónicos.

Debemos dejar la indiferencia, por la mal llamada  “ciudad cosmopolita”. Quienes vivimos en Tingo María somos tingaleses, sin distinción, ni discriminación, entonces, tenemos que comprometernos con el desarrollo del lugar que nos acoge. Tomemos la iniciativa de ir socializando nuestro futuro  a nivel de los hogares, las organizaciones y los medios de comunicación, porque somos los que haremos realidad un sueño, un gran sueño, que favorecerá a las nuevas generaciones de tingaleses por las oportunidades infinitas que tendrán en un lugar paradisíaco, otrora infierno de las épocas de narcotráfico y subversión que inevitablemente tendrán que pasar. Ese es el camino a seguir, ese es nuestro futuro.











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