domingo, 5 de agosto de 2012

IV. EDUCACIÓN SUPERIOR 03

3. OLLANTA HUMALA: ¿CONFIANZA
DE UNA BUENA ELECCIÓN?

 "La Educación es el descubrimiento de nuestra
 propia ignorancia"  William James.

Respecto a los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, increíblemente Keiko Fujimori desplazó a los otros tres candidatos favoritos, pues se esperaba que uno de ellos fuera a disputar la segunda vuelta con Ollanta Humala. Causa sorpresa y preocupación al extremo de escuchar al excelente novelista y pésimo analista político Mario Vargas Llosa decir: “Elegir entre Humala y Keiko es elegir entre el cáncer y el sida".

La corriente del cambio de modelo económico, reflejado en los resultados del proceso electoral, que quiere el pueblo peruano, se inició hace cinco años atrás, en la primera candidatura presidencial de Ollanta Humala en el 2006, con su verbo ultranacionalista y populista logró encarnar la frustración de los más pobres del Perú, de la sierra sur y centro del país. Hasta la fecha ha seguido avanzando desde el sur, al centro y nororiente. Ha logrado obtener el respaldo de dos terceras partes de las regiones del país y un 30 % de la población electoral. Frente a Fuerza 2011 que ha logrado presencia en el norte y escasa presencia en el centro del país. ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Qué posibilidades de ganar tiene Ollanta Humala con su propuesta de cambio? Como dice una expresión popular: sólo que mal acompañado, sería el camino correcto hacia Palacio de Gobierno.

Los gobiernos desde Alberto Fujimori (iniciador de la política neoliberal), Alejandro Toledo y Alan García, no han podido hacer una justa redistribución de la riqueza a pesar de los indicadores macroeconómicos favorables y tener una sólida economía. Nuestra economía se caracteriza por ser exportadora de materias primas en donde los que obtienen mayores ganancias son los inversionistas extranjeros. Carecemos de megaindustrias para abastecer al mercado internacional, no tenemos estabilidad laboral, continúan los services, las remuneraciones no cubren la canasta familiar, la agricultura de la sierra y selva están abandonadas...

Como medida para combatir la pobreza el Estado ha preferido incrementar los programas asistenciales, antes de aplicar el Proverbio chino: "Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida". Es decir, los peruanos necesitamos oportunidades de trabajo para vivir dignamente con nuestro esfuerzo y no incrementar el asistencialismo que anula el espíritu emergente y progresista del pueblo. Por todas estas situaciones adversas, es que un tercio del pueblo peruano apostó, en la primera vuelta, por el cambio de modelo económico.

No soy politólogo, pero tengo una percepción de las tendencias populares y si los resultados le son adversos al Comandante Humala, será por su posición camaleónica, contraria a las expectativas del pueblo peruano que está confiando en su verbo nacionalista y populista: Él no necesita ninguna alianza, ni acuerdo con los partidos de derecha. Su discurso ha sido de rechazo a los corruptos y políticos que han traicionado los intereses del país. No a los políticos tradicionales que han aceptado la inversión extranjera en condiciones leoninas, y como él sostiene que el precio del gas bajará (desafío a las transnacionales), el gas de Camisea sería nacionalizado, pasando a manos de PetroPerú, para cumplir su compromiso de bajar el costo actual del balón de gas y lograr que sea igual de barato que en Bolivia.

¿Cómo podemos entender el viraje de su posición política para llegar al poder? ¿Aliarse con los políticos de derecha, a los que ha repudiado y rechazado en todas sus manifestaciones?[1] ¿Cómo devolverle la confianza al pueblo que votó por él? ¿Acaso el fin justifica los medios? De ser así él también formaría parte de los políticos tradicionales que buscan conveniencias y acomodos y estaría demostrando su falso liderazgo basado en el nacionalismo y populismo sólo para encarnar las demandas de atención de los pueblos olvidados de la sierra sur y central del país. Esto sí sería un “salto al vacío”.

En cuanto al endoso de votos, no es cierto, es completamente falso que los dirigentes de partidos políticos puedan “ordenar” a su militancia votar por determinado candidato. Qué mejor evidencia del partido aprista que supuestamente tienen un 20 % del electorado nacional como promedio histórico… Con su respaldo a PPK, teóricamente habría pasado a la segunda vuelta. Los peruanos, a pesar de la pésima calidad de la educación, tenemos la libertad de elegir. El partido aprista a las justas ha pasado la valla electoral y su “militancia” ha votado por el candidato que a su juicio ha sido el mejor.

Entonces, ¿Por qué maquillar el Plan de gobierno? ¿Acaso la gran transformación es sólo una propuesta para cumplir las formalidades políticas? ¿Acaso la crítica al desarrollo económico neoliberal es sólo una pose electoral? ¿Acaso ya no recuperaremos “nuestros recursos naturales como el agua y la tierra, los bosques y la biodiversidad, el gas y los minerales para que contribuyan a la eliminación de la pobreza y desigualdad”?[2] ¿Por qué contradecir sus propuestas iniciales de cambiar la Constitución?[3] ¿Por qué decir que respetará la inversión extranjera? ¿Por qué aliarse con sus enemigos políticos?

Cada vez que contradice a su plan de gobierno inicial, creo menos en él. Y como faltan seis semanas de campaña en donde tratará de firmar acuerdos, compromisos, pactos alianzas… y demostrar que respetará la Constitución Política vigente y continuará con la política económica actual, seguirá perdiendo votos del 30 % obtenido en la primera vuelta. Pero si él y su partido siguen con sus mismos planteamientos tranquilamente arrasarían en esta segunda vuelta electoral. De todas maneras estaré atento a sus expresiones para confirmar o rechazar mi opción democrática. Si el país quiere un cambio de Constitución, política económica y recuperación del gas… entre otras expresiones nacionalistas y en la segunda vuelta los peruanos escuchamos otras propuestas, entonces buscaremos otra opción.

Finalmente, el nacionalismo de Ollanta Humala está cargado de falacias de aceptación popular. Por ejemplo, cuando dice que en un eventual gobierno suyo se podrá revocar al Presidente[4] y a los congresistas. Suena justo y democrático, pero es falso. Él no puede aprobar leyes retroactivas para que sea revocado, él sería elegido con las leyes electorales vigentes, en el caso de ser Presidente de la República, él no podrá ser revocado. Tal vez, sería revocado el próximo presidente… pero a los oídos del pueblo suena justo, democrático, y valiente…


[1]              Página 18 del Plan de Gobierno de Gana Perú.
[2]              Página 8 del Plan de Gobierno de Gana Perú.
[3]              Página 7 del Plan de Gobierno de Gana Perú.
[4]              Página 34 del Plan de Gobierno de Gana Perú.

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