domingo, 5 de agosto de 2012

V. DESARROLLO SOCIAL 03

3. BUSCANDO RESPONSABLES DEL CONSUMO DE ALCOHOL DE NUESTROS ADOLESCENTES

"La verdadera educación de un hombre comienza
varias generaciones atrás"  Manero.

Con la experiencia de vivir por más de treinta años en la provincia de Leoncio Prado y conocer de cerca el problema social que genera el narcotráfico, en mi condición de docentes comprometido con un futuro diferente para las nuevas generaciones de ciudadanos que apuesten por la educación y trabajo decente, como alternativas de superación, me permito presentar la siguiente reflexión para socializar las causas de los males sociales que nos aquejan y que nuestras autoridades generalmente intentan atacar los efectos, con los resultados negativos que ya son característicos en los diversos sectores del Estado.

Por mi formación cultural de influencia andina y costeña, he aprendido que las oportunidades de superación están en el estudio y el trabajo honrado. El estudio, que nos permite alcanzar una profesión y mejores posibilidades de movilidad social. El trabajo, que es fuente de riqueza y como complemento a los estudios nos permitirá dejar cada vez atrás los trabajos físicos de obreros y operarios, es decir a más educación menos trabajo forzado. A más educación, mayor oportunidad de trabajo intelectual. Creo firmemente en esta forma de superación.

A este binomio de superación lo llamo prioridad para el desarrollo humano, y es el Primer valor que la sociedad debería tener presente, porque nos permite lograr mejores condiciones de vida y contribuir con la sociedad. Qué mejor forma de contribuir con el Estado al ser una persona que genera riqueza, paga impuestos, útil a la sociedad por el ejercicio de la profesión y/o actividad empresarial, con suerte, si ha tenido buenos profesores, le habrán orientado, según sus talentos, a elegir una profesión vinculada a la actividad productiva que requiere la sociedad. Ser un ciudadano que no requiere de programas sociales, porque ha sido educado y formado para ser emprendedor.

Así creo que deberían ser los ideales de nuestra sociedad, pero desde que llegué a Aucayacu, mi pequeño gran país, entendí que el narcotráfico había distorsionado los valores morales de convivencia y desarrollo humano. Se prefiere la actividad ilícita, con la exculpación de que los consumidores “no somos los peruanos”, cientos y miles de personas han arribado al valle del Alto Huallaga a hacer riqueza a como dé lugar. Todo lo que se opone a sus intereses no tiene mayor importancia. Negocios vinculados a la venta de plásticos, fertilizantes y pesticidas, insumos para la elaboración de la droga y su refinamiento significaban oportunidades lícitas de ganar dinero; los negocios de bares y discotecas, fiestas sociales eran, -en Tingo María todavía continúa- formas de captar esos dineros mal habidos.

Con la bonanza económica que generó el narcotráfico, se adoptaron costumbres sociales exageradas, como son las fiestas con abundante consumo de licor para celebrar bautizos, cumpleaños, matrimonios, fiestas de promociones, aniversarios de las instituciones, barrios, Santos patronos del pueblo y de otros pueblos, etc.  Es decir, buscar o tener un motivo para derrochar el dinero, primaba la ostentación de quienes organizaban tal o cual actividad eran personas importantes por su dinero.

Como viví en esa bonanza, inicialmente caí en el vicio del alcohol, porque casi todos los días había motivos de celebración, pero tenía en mi inconsciente los valores éticos del desarrollo humano que se resistían a la degeneración y al vicio. Por circunstancias del destino, sin ser educador, recibí la propuesta de enseñar en el Colegio Inca Huiracocha de Aucayacu, fue la mejor decisión de mi vida, porque formé parte de las personas que contribuimos para la creación del Instituto Superior Pedagógico José Crespo y Castillo, del cual fui integrante de la primera promoción.

Este hecho importante sirvió para comprometerme con la educación, trabajar por vocación en una zona en donde la educación no tenía, ni aún tiene la primera prioridad en los padres de familia, docentes y sociedad.  He luchado por intentar cambiar la forma de pensar de las familias para que prioricen la educación de sus hijos, pero con escasísimos resultados. Hoy después de treinta años podemos ver los resultados ante un hecho bochornoso protagonizado por alumnos, profesores, padres de familia, autoridades educativas y sociedad en general, “en la Institución Educativa Gómez Arias Dávila, donde se organizó una actividad bailable para celebrar su 51º aniversario. En el lugar se vendió y consumió cerveza en grandes cantidades” con una serie de actos deplorables que protagonizaron los estudiantes en total estado de ebriedad. Se enfrascaron en grescas y actos reñidos con la moral en las calles adyacentes al plantel.

Este hecho no es reciente, ni el primero que sucede en los colegios del valle del Alto Huallaga, es normal que sucedan estas cosas en perjuicio de nuestros niños y adolescentes, ¿Quiénes organizaron las actividades?, , ¿Quiénes acordaron hacer la fiesta?, ¿Quiénes acordaron vender cerveza? ¿Quiénes tienen la obligación de frenar estas actividades?, ¿Quiénes deben ser protagonistas de la corrección de la distorsión de los valores? Sencillamente, es Fuenteovejuna, todos son culpables y a la vez inocentes, porque supuestamente, es una costumbre que se realiza cada año.

Debemos entender que es el efecto de una influencia en nuestras costumbres impuestas por el narcotráfico y que todos los agentes de la educación comparten y están de acuerdo, incluyendo a las autoridades. Inclusive, en la próxima Fiesta de San Juan se venderán más de cuatro mil cajas de cerveza solamente el la Playa Tingo, porque es una “Fiesta regional” de la selva (distorsionado). Autoridades irresponsables que no entienden cómo se forman y desarrollan las sociedades y creen que con la degeneración de nuestra población se contribuye al desarrollo. ¿Acaso la mayor parte del dinero que se obtenga no se lo llevarán los distribuidores de cerveza y los artistas? Pero en fin, esto será materia para el siguiente artículo.

Por ahora me remito a las experiencias de las fiestas de "promoción" en la provincia de Leoncio Prado, que se celebran desde el nivel inicial, primaria y secundaria en discotecas, locales bailables y lógicamente con abundante consumo de alcohol. Responden a la oportunidad de demostrar que se tiene dinero y ostentarlo en este tipo de ocasiones. En cuanto a la "PROMOCIÓN" realmente son promovidos de un nivel a otro, pero siguen en el papel dependiente de sus padres. No hay ninguna preparación de los promocionistas para enfrentar la realidad social.

En el nivel superior, debido a esta misma influencia, y por falta de docentes líderes del cambio social, se sigue con las mismas actitudes, padrinos de promoción, padrinos, madrinas, para ostentar una fiesta de promoción. Pero, ¿realmente es una promoción? ¿A qué nivel es promovido? A partir del nivel superior se concluye una carrera profesional y la alegría y satisfacción personal y familiar no es la fiesta de promoción, sino cuando se logra obtener el GRADO ACADÉMICO y el Título profesional que lo acredita como tal.

Con la experiencia de la Maestría en una universidad en Tingo María, como iniciadores de la formación a nivel de postgrado hemos corregido y dejado el antecedente de una ceremonia de entrega de diplomas de egresados, un padrino de trascendencia académica  (no personajes vinculados a actividades ilícitas que todavía predominan cuando se eligen padrinos), develación de placa recordatoria y un almuerzo de camaradería para confraternizar, fortalecer y motivar al grupo para seguir superándonos. Considero, que es la obtención del grado lo que motivaría a una celebración, hacer una fiesta, invitar a los familiares, los colegas...  y celebrarlo bien, porque es trascendente.

Pero, lamentablemente no hemos logrado influenciar en otras promociones, porque tengo el vivo recuerdo de una celebración pasada, ante la pregunta ¿Qué tal estuvo tu promoción? Profesor, estuvimos hasta el medio día del día siguiente, fue una gran borrachera… ¡Estuvo chévere! (Qué clase de maestros que siguen las costumbres equivocadas de la sociedad de consumo).

En el caso del doctorado, de una promoción de doctores en educación, con mucha pena puedo referirles que siguieron los pasos irresponsables de las influencias negativas que desde las zonas cocaleras han influenciado en los directores, docentes, alumnos, padres de familia y sociedad en general para celebrar pomposamente una FIESTA DE PROMOCIÓN. Peor aún, influenciar en personas adultas, cultas y académicas. Definitivamente, no asistí por mi formación ética y porque borraría con el codo lo que significa ser maestro y peor, doctor en educación, en este valle del Alto Huallaga en donde hay mucho por corregir a partir del ejemplo.

Me resisto a creer que no podemos ser líderes del cambio social para iniciar el camino correcto de nuestros niños, adolescentes, jóvenes y ciudadanos que en los próximos años asumirán su rol de ciudadanos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario