6. ¿TENEMOS UNA VISIÓN DE DESARROLLO?
"Para desembarcar en la isla de la sabiduría
hay que navegar en un océano de aflicciones" Sócrates.
El potencial turístico del valle del Alto Huallaga se ve frenada por los problemas sociales del terrorismo, narcotráfico y huelgas cocaleras. Es un problema de casi treinta años, que no tiene solución porque siempre se actúa de la misma manera y se pretende obtener resultados diferentes.
Sin embargo, creo que sí es posible cambiar nuestra actividad económica y apostar por el turismo y cultivos agroindustriales como alternativas de desarrollo sostenible. Por lo que quisiera compartir la siguiente lectura, leída en Internet, que nos invita a una profunda reflexión sobre nuestra realidad y posibilidades de cambio:
“Un sabio maestro paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó:
- En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?
El señor calmadamente respondió:
- Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo.
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
-¡busca la vaquita, llévela al precipicio y empújala al barranco!
El joven espantado vio al maestro y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.
Un día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático, al cual le preguntó por la familia que vivía allí hace unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.
Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?
-El señor entusiasmado le respondió: nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos ven ahora”.
Al principio creíamos que era nuestra ruina, sin embargo, obligados por las circunstancias, debimos desarrollar otras habilidades y esfuerzos que ignorábamos fuésemos capaces de lograr. Entonces para mantener a mi familia, tuve que plantar verduras y legumbres. Las plantas tardaban, así que comencé a cortar madera para su venta. Al hacer esto, tuve que replantar los árboles y necesité comprar semillas. Al comprarlas, me acordé de las ropas de mis hijos y pensé que tal vez podía cultivar algodón. Pasé un año difícil, pero cuando la cosecha llegó, yo ya estaba exportando legumbres, algodón y hierbas aromáticas. Nunca me había dado cuenta de todo el potencial que teníamos aquí: ¡fue una suerte que aquella vaca muriera!
Esta experiencia tiene mucha similitud con nuestra realidad. ¿Podemos tomar una decisión en favor del desarrollo sostenible y lograr mejores condiciones de vida a partir de cultivos lícitos? Usted tiene la palabra.
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